Catre de fierro: una de kuchus, tragedias familiares y venganzas


Catre de fierro: una de kuchus, tragedias familiares y venganzas
Entrevista a Alison Spedding, 
Por: Martín Zelaya*
A Spedding -que así, con su apellido solamente, firma sus novelas y libros no académicos- le decepcionan la mayoría de los escritores bolivianos de las últimas décadas, pero le encantan dos novelas: La tumba infecunda de René Bascopé Aspiazu y Periférica Blvd, de Adolfo Cárdenas.
A Spedding el cine no le parece un arte “porque requiere de mucho dinero para concretarse, y eso condiciona demasiado”.
A Alison Spedding le apasiona la cosmovisión andina en todas sus categorías y manifestaciones, porque se ajustan a la perfección a la fantasía, la distopía y reformulación de los conceptos clásicos de vida y civilización occidentales, que es lo que en fondo estudia en sus obras antropológicas sociológicas, y explora en sus novelas y relatos.
Si con la “trilogía de Saturnina” -Manuel y Fortunato, El viento de la cordillera y De cuando en cuando Saturnina- exploró en un fantástico aunque verosímil universo futurista, por un lado, y en las variaciones socioculturales que pueden o podrían haberse presentado en el país, reconfigurando por completo su destino, por otro, la autora ahora, en su nueva novela, se enfrasca en una narración muy ambiciosa, de largo aliento y cien por ciento realista, en la que recorre la segunda mitad del siglo XX a través de sus hitos más trascendentales: la revolución del 52 y los cambios sociales que desencadenó, la masiva migración campo-ciudad, el narcotráfico y el neoliberalismo con sus rupturas y consecuencias que aún hoy se viven.
Esto, ojo, lejos de ser una reseña o comentario de Catre de fierro, es simplemente una inferencia tras leer tres capítulos -saltados- de la novela de más de 500 páginas que Plural Editores sacará a fines de este mes; pero también, tras una conversación de algunos minutos con la escritora.
- En El agenciador de kuchus, primer capítulo de Catre de fierro, habla de la “costumbre” de enterrar vivas a personas en los cimientos de los edificios o grandes construcciones. ¿Cuánto de real y cuánto de mito urbano hay en esta práctica?
Siempre he escuchado historias, como la de que un trabajador del Servicio de Caminos desapareció y su familia acusó a empresarios de que lo enterraron en los cimientos de un puente en la carretera a Nor Yungas; o el caso de una persona del altiplano a la que le habrían enterrado en la Autopista y después apareció su mujer a reclamar… Y dice que en el monoblock de la UMSA son cuatro (los sacrificados), aunque nunca se han aclarado estos casos.
Capítulo 1
(El agenciador de kuchus – fragmento)

“Le hemos acomodado contra la pared, se ha quedado roncando. El Matías ha llamado a los ingenieros a ch’allar la mesa con puro, en nombre de su empresa, de los bancos, tirra awicha, achachilas, anchanchus, saxras… Los albañiles también y luego el sereno. Ese sí ch’allaba con afán. Al fin él se iba a quedar allí a dormir todas las noches, ¿no? A mí me había dado lo que quedaba de la retama, para amarrarla en cuatro ramitos con un caito negro. Me ha dicho que prenda dos en sus hombros del borracho y las otras dos, en sus bolsillos. El ingeniero miraba su reloj. El Matías ha hecho tres señales de la cruz al revés, sobre su mesa, lo ha envuelto en el papel y lo ha metido a su pecho del borracho, dentro de su camisa…”.
Pero a las dificultades por el entreverado español de la autora –pese a las casi tres décadas que viven en Bolivia- su buen humor y predisposición, ayudan al éxito de la charla. Poco a poco uno se da cuenta de que en la mente de Alison convergen el inglés, el castellano y el aymara, no sólo a la hora de pensar-hablar en uno u otro idioma, sino fundamentalmente en sus concepciones y lógicas de razonamiento británicas, latinas y andinas.
- ¿Piensa en inglés, en español o en ambos idiomas?
Pienso en los dos idiomas, en diferentes momentos. Para este libro ya fue diferente, pero en la trilogía que lo precede, sobre todo en Manuel y Fortunato, yo emprendí una escritura paralela, en inglés y en castellano… pero después me he dado cuenta de que para hacer eso están los chicanos (estadounidenses de ascendencia mexicana) y me he dicho “quién mierda va a leer en inglés” y he terminado solo en castellano.
- ¿Y qué del aymara?, porque en sus textos se reconoce el dominio de la gramática aymara, y del modo de pensar de los aymaraparlantes, y cómo esto se traduce en su habla en español.
Bueno, eso viene desde El viento de la cordillera (segundo de la trilogía), pero en realidad viene sobre todo de anteriores estudios antropológicos. Una vez un colega me dijo “esto es apropiación”, y yo le dije que no, que más bien es reconstrucción de memoria.
- Volviendo a la novela, cuenta que el título Catre de fierro se le vino a la mente en la cárcel (estuvo presa en los 90). ¿Fue una especie de epifanía con el nombre solamente, o ya tenía en mente el tema y la historia de la novela?
Tenía ya vagamente una idea, pero no exactamente de lo que quería. Las primeras novelas que publiqué hace muchos años en Inglaterra –y un poco las primeras que escribí en castellano- eran de fantasía y se me ocurrió que debía cambiar.
En la “trilogía de Saturnina”, una es histórica, una thriller y otra es ciencia ficción… Y bueno, el caso es que cuando escribía Catre de fierro tenía toda la idea de que era simplemente una saga familiar, y recién cuando la estaba terminando me di cuenta de que en realidad es ante todo una tragedia de venganza.
- ¿Se asemeja entonces a un policial o a una novela negra?

No, no. Es una novela bien realista, una tragedia de venganza, repito, y siempre con algo de fantasía, como en toda historia alternativa. Y es una saga familiar –en realidad de dos familias- que empieza en los años 40 y termina a fines de los 90.
Veamos un extracto que refleja una faceta de la Bolivia aún republicana, cuando –años antes de la revolución nacional- el regía todavía el pongueaje.
Capítulo 3
(Podría decirte lo que realmente pienso – fragmento)
Desde que el niño Alexis entrara al colegio en La Paz, la patrona había decidido que Jorge ya no podía dormir en el mismo cuarto. En La Paz tenía que dormir debajo de las gradas, en la casa de Miraflores; cuando volvían a Saxrani en las vacaciones, tenía que tender unos cueros de oveja en el pasillo de los altos, en el segundo patio. El niño lo llamaba para conversar en cualquier rato, pero llegado el momento de descansar tenía que salir al pasillo, al lado de la puerta siempre, por si acaso el niño lo llamara en la noche. Las tablas de la puerta no eran tan justas, había una rendija por la que se veía si había luz dentro. A veces, el niño se dormía con la luz prendida. No se acostumbraba a trancar la puerta desde dentro. Jorge miraba. Si veía al niño bien dormido, entraba de puntillas y soplaba la vela, para que no se gastara sin motivo. Por eso miraba siempre, todas las noches. La patrona le había ordenado hacerlo.



Spedding y Alison Spedding

- ¿Cómo ha evolucionado como novelista, desde los libros juveniles que publicó en Inglaterra en los 70 hasta ahora?
Esos primeros textos juveniles eran muy largos y densos, con muchas influencias de mis lecturas clásicas. Luego hubo otros (que posteriormente darían génesis a la “trilogía…”) que mis editores rechazaron porque los calificaban como subcultura.
- ¿Cómo es su proceso de escritura, escribe en computadora o a mano?
Escribo primero en papel y lápiz, tengo un montón de cuadernos llenos, y luego lo pasó a la computadora, aunque muchos de los libros todavía los transcribí en máquina de escribir.
-¿Cómo compatibilizan Spedding literata, novelista con Alison Spedding, la académica? ¿Cuál de estas facetas te gusta más?
Yo no entiendo por qué hacen tanto lío con lo académico, para mí es más fácil que la literatura porque finalmente escribes sobre cosas que hay, que han pasado y no tienes que inventar nada.
- ¿Qué es lo que más lee? ¿Cuán al tanto está de la narrativa boliviana actual?
Últimamente leo más por motivos profesionales, académicos. Debo decir que (en literatura boliviana) hay muchos libros decepcionantes, autores de los que se esperaba mucho más.
Una gran novela es La tumba infecunda, de Bascopé Aspiazu, que no sé por qué no es más conocida; Y me gusta mucho Periférica Blvd., de Adolfo Cárdenas; curiosamente ésta última y De cuando en cuando Saturnina se presentaron el mismo año al Premio Nacional de Novela y ninguna ganó, aunque debo decir que son mucho mejores que la ganadora… no sé con qué criterio premian, creo que va más a los intereses editoriales.
- Y de literatura universal, ¿cuáles son sus libros y autores fundamentales?
Dostoievski… me encanta Bajo el volcán, de Malcom Lowry, para mí el mejor libro hecho en y sobre Latinoamérica, aunque sea de un inglés. Y claro, William Gibson, y Ursula Le Guin.
- Qué significa Bolivia, la cosmovisión andina en la expansión de tu universo narrativo (pregunta de Marco Montellano, a la sazón, fotógrafo invitado)
Creo que desde que llegué a Bolivia se me ha acentuado más mi interés y gusto en la fantasía. Yo antes estaba obsesionada por Alejandro Magno y sus aventuras y guerras, y leía todo lo que podía conseguir al respecto. De ahí que hay mucha relación de este universo con el imaginario de Manuel y Fortunato donde hay un trasfondo épico.
- De cuando en cuando Saturnina fue escogida para la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, ¿cómo toma esta noticia?
Es un honor, sobre todo porque en un tiempo muchos me llamaban “gringa renegada”.

Capítulo 9
(La discoteca Bombowasi – fragmento)

Los presos van y vienen, los delitos van y vienen también. Todo eso de la pichicata, por ejemplo. Dicen que con eso nomás ya se llenan las cárceles. Pero el rato que yo estaba en San Pedro, en La Paz, esperando mi juicio, apenas se conocía. Yo estaba en la Cancha. Eran puros rateros, lesiones, estafa, homicidio, asesinos como yo. Y cuando yo estaba fuera, ni el nombre no había. En Suri, en Licoma, vendían su coca a los rescatiris de Quime y listo. Después han hablado diciendo que habían sabido hacer siempre, que había unos gringos en Turculí, la primera vez que había entrado Víctor Paz, por ahí, y un día los gringos se habían ido sin decir nada y debajo de su casa habían encontrado cualquier cantidad de bagazo botado. De eso haigan estado haciendo siempre. Pero yo al menos, ni idea.
La primera vez que he visto siquiera era aquí adentro (…) El alcaide lo ha traído a mi celda después de encerrar al otro al fondo del patio. “Lo vas a tener aquí, no dejes que salga”.
—Que me reconozca algo, pues, para la Mama Rosario.
El tipo seguía borracho. Se cayó sobre mi cama. El alcaide lo ha sacudido.
(…)
—¿No tienes con qué curar el ch’aki? Te puedo pagar siquiera.
—Yo no tomo con paradores.
—No, yo me farreo bien tranquilo, es que me han provocado.
—Bueno. Yo estoy aquí por asesinato, sé matar gente, así que cuidado con provocar…
Con eso se puso bien humilde, hasta que le empezaron a subir los tragos.
—¿Sabes, mano? Estoy llegando del Chapare, por eso tengo plata. Bien se gana en allí.
—¿De peón?
—De pisacoca.

—¿Qué? (…)

*Fuente: Fuente: http://letrasietebolivia.blogspot.com/2015/03/catre-de-fierro-una-de-kuchus-tragedias.html

"LA SENDA DEL KHARISIRI" DE DENNIS MORALES: HISTORIA Y FANTASÍA




Por: Iván Prado Sejas*,
Fuente: La Ramona, Opinión.
Dennis Morales Iriarte esta vez nos presenta su obra "La Senda del Kharisiri: Adela Zamudio y la Guerra del Pacífico", en la cual combina la creación artística literaria y la investigación histórica. Esta forma de hacer novela histórica es todo un reto en un ambiente donde todavía predominan formas caducas de interpretar lo sucedido. Morales, sin temor alguno, propone con su novela una forma distinta de reflejar la historia nacional, y sale de los cánones tradicionales, ingresando en lo subjetivo.

Edmundo O’Gorman, historiador, decía que la obligación de un historiador no es encontrar la verdad en términos absolutos, sino su verdad en términos tan relativos y subjetivos, como cada uno lo entienda. Si esto es así en el campo de la Historia, mucho más ocurre en el área de la Literatura, donde lo relativo y lo subjetivo son los ingredientes de las tramas emergentes. En este contexto, se puede decir que la novela La Senda del Kharisiri, por un lado, corresponde a la narrativa fantástica, desde la perspectiva de lo ficcional, donde aparecen personajes siniestros y de fantasía, y por otro lado, es histórica, porque refleja la vida de personajes que existieron y que hicieron historia en cierto periodo de la republica. En este contexto, en la obra de Morales aparece la combinación de historia, mitología y creación literaria que seguramente atraerá al lector ávido por deleitarse con una historia por demás interesante.

Cuando se empieza a leer La Senda del Kharisiri aparece un portal mágico. Al atravesarlo, uno penetra en una dimensión fantástica y misteriosa. Este portal es el preanuncio de una historia donde los hechos aparecen entretejiéndose de forma maravillosa. La fantasía en este caso no es escapista, el es hilo de unión entre la realidad y la ficción. En el reflejo de la realidad, aparecen hechos históricos de la guerra del Pacífico y se sucede la vida de la conocida personaje Adela Zamudio. En lo ficcional, aparecen ciertos ritos masónicos, misterios ancestrales y mitos. Y en ese ámbito enigmático, aparece el Kharisiri, personaje mítico de los valles y de las montañas andinas, que en las noches rompe con la tranquilidad de los habitantes. En uno de los momentos cruciales emerge también un “objeto maléfico” que perturba la mente y resquebraja la cordura humana.

Dennis Morales se constituye en un escritor osado e inteligente que desgaja los paradigmas clásicos de la narrativa. La Senda del Kharisiri es una obra que seguramente recibirá críticas de toda índole, en un entorno literario o histórico, donde, por una parte, predomina todavía lo caduco, y por otra, emerge un movimiento que valora la renovación en un ámbito creativo. La novela La Senda del Kharisiri de Dennis Morales es todo un reto, puesto que es la “primera piedra que cae en el agua”, y rompe con la tranquilidad de lo establecido.

Referencia bibliográfica:
 -Morales Dennis(2014). La Senda del Kharisiri: Adela Zamudio y la Guerra del Pacífico. Cochabamba: Editorial Kipus.

*Escritor y Presidente del PEN Cochabamba.


Fuente: http://www.opinion.com.bo/opinion/ramona/2015/0111/suplementos.php?id=5233

FABULA VERDE, DE ISABEL MESA, NARRATIVA FANTASTICA PARA NIÑOS




Por Ruben Vargas*

"La nueva novela de Mesa —para niños y niñas a partir de los nueve años es una novela futurista con mensaje ecológico, pero también “un texto con los ingredientes propios de una aventura de acción, con persecuciones, secuestros, mensajes codificados y escapadas peligrosas”.

Según información de los editores nacionales de Mesa, Editorial Gisbert, este año la autora celebrará la venta de 100.000 ejemplares de sus 11 obras anteriores, también dedicadas a lectores niños y jóvenes. “Es, sin duda, una de las autoras bolivianas del género infanto-juvenil que más libros ha vendido en Bolivia”, dice una nota de prensa de esa casa editorial.

Fábula verde impresa en Lima por la editorial internacional Norma está ilustrada por la artista ecuatoriana Sofía Zapata.

En esta novela, al igual que en otras anteriores, la escritora introduce, entretejidas con la trama de aventuras y con los mensajes ecológicos, una serie de narraciones de los pueblos indígenas, permitiendo a sus pequeños lectores, según se lee en la nota de contratapa del libro, conocerlas pero de manera divertida.

Isabel Mesa de Inchauste es autora incluyendo Fábula verde de cuatro novelas, tres libros de cuentos y uno de mitos indígenas. Con La pluma de Miguel: Una aventura en los Andes (1998) obtuvo el premio ENKA de Literatura Infantil de Colombia."

*FUENTE: La Razón (Edición Impresa) / Rubén Vargas / La Paz
00:00 / 19 de febrero de 2015

¿Por qué la ciencia ficción es importante?


Por Cristián Londoño Proaño*

A través de los tiempos, las novelas, los relatos y las películas de ciencia ficción han inspirado muchos inventos científicos y tecnológicos. Uno de los pioneros del género, Julio Verne, creó varias máquinas en sus novelas. Él describió el submarino, esa máquina maravillosa de “Veinte mil lenguas de viaje submarino”. En una de sus novelas creó un proyectil sumamente grande que realizó un viaje a la Luna, que inspiró la construcción del Apolo XI y sus misión.  Otro de los precursores del género, G.H Wells fue el primero en hablar de la bomba atómica.  Robert Heinlein, autor de innumerables novelas de ciencias ficción entre ellas “Starship Troopers”  creó el brazo mecánico en su novela “Waldo”.  En una de sus novelas, William Gibson, autor de novelas como Neuromante, inventó una palabra que en su tiempo, los años ochenta, era nueva y poco  común:  ciberespacio. En las novelas de Philp Dick, autor de “Ubik” y que muchas de sus obras han sido adaptadas al cine como “¿Sueñan los androides en ovejas electrónicas?” que  su adaptación cinematográfica fue “Blade Runner”,  plasma en sus novelas  el espíritu de nuestra contemporaneidad, podemos identificar a los grandes monopolios y a los personajes contemporáneos como Julián Assange. George Orwell, autor  importantísimo para la ciencia ficción, en la novela “1984” se anticipa a los programas de televisión como “Gran Hermano”. En la novela “La guía del autoestopista galáctico” de Douglas Adams se habla sobre libros electrónicos.

Actualmente, se estudia en los Estados Unidos el uso de un ascensor espacial, que ya lo imaginó Arthur Clarke. Y varias empresas como “Intellectual Ventures”, empresa dedicada al apoyo y a la compra de patentes de inventos, están llamando a varios escritores de ciencia ficción para conversar sobre sus ideas para que inspiren nuevas tecnologías.

Podemos decir que varios inventos, primero empezaron como una chispa vital en la imaginación de un escritor de ciencia ficción. Es decir, empezaron cuando el escritor colocó su máquina de escribir en la mesa, puso  la hoja en blanco en el carrete y tecleó la primera palabra. No empezaron en una pizarra llena de fórmulas y métodos matemáticos.

La ciencia ficción ha sido uno de los géneros (sería más adeudado decir, registro literario) que mejor se ha adaptado a los tiempos contemporáneos, a su velocidad de avance. Tanto su forma de imaginar las épocas como el sentir de las personas. Ha explorado nuevos caminos, que muchas veces no se han pensado antes.

Es preciso decir que, uno de los valores de la ciencia ficción es idear e imaginar  nuevas tecnologías y  ponerlas en la vida cotidiana. De ese modo se puede intuir como los humanos reaccionarán ante las tecnologías inventadas.

En definitiva, la Ciencia Ficción es importante porque es un acto de imaginación y experimentación, que nos entrega la necesidad de volver realidad una idea que nos hizo soñar y anhelar.

*(Publicado en la revista digital JUS, México D.F., el 7 de agosto de 2014)

Cristián Londoño Proaño. Quito, 1973. Escritor de ciencia ficción, fantasía y poesía. Guionista, productor y realizador audiovisual. Inventó y desarrolló el concepto de la novela de fantasía andina, que se plasma en su trilogía de novelas “El Instinto de la Luz”. Publicó las novelas “Los Improductivos” y “El Instinto de la Luz”. Publicó los poemarios:“Desojare” y “Luna de Solitarios”. Obtuvo los premios: I Bienal de Joven Poesía Ecuatoriana Jorge Carrera Andrade y el primer premio del V Festival al aire libre del Municipio de Guayaquil. Escribió y dirigió las obras de teatro: “Amantes azules” y “Los Cirios Negros”. Escribió, dirigió y produjo varios documentales entre ellos “Jorge Enrique Adoum: elpoeta desenterrado” y “Sábato”. Escribió, dirigió y produjo varias series de documentales literarios y de arte, entre ellas  “La Belleza de Sentir” y “Arte de Sentir”. Sus producciones retratan a los actores del acontecer literario y cultural ecuatoriano de finales del siglo XX e inicio del XXI y reúnen aproximadamente a 66 documentales. http://www.cristianlondonoproano.com/
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ENCUENTRO DE CIENCIA FICCIÓN Y LITERATURA FANTASTICA DE BOLIVIA



CONVOCATORIA

PRIMER ENCUENTRO DE CIENCIA FICCIÓN y LITERATURA FANTÁSTICA DE BOLIVIA

Este primer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica de Bolivia está organizado por PEN BOLIVIA y sus filiales de Oruro, Cochabamba y Santa Cruz y de la Cámara del Libro de Santa Cruz de la Sierra.

Fecha: Santa Cruz 5 y 6 de junio de 2015, evento que se realizará en el marco de la FILSC.

Los objetivos de este Encuentro son:

* Promover la reflexión en torno a la relación entre ciencia y ficción literaria.

*Disertar en torno a la filosofía de la ciencia, aprehender los límites de la realidad.

*Difundir la producción boliviana de los géneros mediante conferencias, exhibición y venta de libros de autores del área.

*Promover nuevos estudios sobre la literatura más allá de los géneros tradicionales.


Temario.

TEORÍAS DE LA LITERATURADE CIENCIA FICCIÓN

*Reflexiones acerca de la elección del narrador en los textos fantásticos: estrategias y efectos.

*La ficción prospectiva: propuesta para una delimitación del género de la ciencia ficción

TEORÍAS DE LA LITERATURA FANTÁSTICA

*Lo fantástico como desestabilización de lo real: elementos para una definición.

* Relación entre la literatura de Ciencia Ficción y la literatura Fantástica.

ORIGEN DE LA LITERATURA FANTÁSTICA Y DE CIENCIA FICCIÓN

*De lo fantástico (y neofantástico): sus componentes en la literatura actual boliviana.

* Orígenes de la ciencia ficción y el cuento fantástico en Bolivia.

FANTASÍA, CIENCIA FICCIÓN, IDENTIDAD

*Las otras: escritoras de literatura fantástica.

REGLAMENTO PARA LA PRESENTACIÓN DE TRABAJOS

Ponencias
Podrán participar en el Encuentro, escritores, investigadores, profesores libreros, bibliotecarios,  estudiantes universitarios y personas interesadas. Para el caso de ponentes nacionales y extranjeros, el Encuentro no cubre gastos de alojamiento, transporte o alimentación.

Las propuestas de ponencias deben contener:

Nombre completo:

Dirección/correo electrónico

Título de la ponencia, descripción y bibliografía básica.

Deben ser enviadas antes del 15 de mayo a: penbolivia@yahoo.com

El tiempo estimado de lectura de los trabajos será de 20 minutos. Deben coordinar con anticipación para la dotación de equipo (PC, notebook, proyectora, etc.) con los organizadores.
REf: Biyú Suárez C. (biyu1@hotmail.com) y Angélica Guzmán (mberbetti@cotas.com.bo)

El Encuentro no tiene fines de lucro y el ingreso a todas las presentaciones es libre, y está dentro las actividades programadas en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz 2015.


Giovanna Rivero y su novela de “aura gótica”



Entrevista a Giovana Rivero
Por: Martín Zelaya, 
Fuente: Letra Siete, Página Siete

No aparece, en esta conversación con Giovanna Rivero, la clásica pregunta “¿de qué trata tu libro?”. ¿Entrevistar a una escritora por la aparición de su nueva novela y no profundizar en ella? Tampoco es así del todo. Sabemos, porque otras interrogantes llevan a ello, que 98segundos sin sombra es un retroceso a los años 80, y que está narrado en primera persona por una intensa y terrible adolescente. ¿No es acaso suficiente? Pues creemos que sí, aunque casi no se puede esperar la llegada a nuestras librerías de la edición de Caballo de Troya (España) o que alguna editorial local la reedite pronto para disipar más curiosidades y disfrutar de la lectura.
Mientras tanto, si algún dato más es necesario, los editores señalan en el texto de contratapa de la edición que hoy se lanza a la venta en España y Argentina: “Estamos en la cúspide de la década de los ochenta, Genoveva, la protagonista y narradora, tiene 16 años, estudia en un colegio de monjas y vive, como ella dice, en el “Culo del Mundo”, en un pueblo que se ha convertido violentamente en ciudad y donde la modernización ha llegado de la mano del narcotráfico”.

En la conversación con la autora cruceña afincada en EEUU, aprovechamos además para conversar sobre el panorama de las letras nacionales y los suplementos literarios, a propósito esto último de este viaje que LetraSiete inicia precisamente hoy.

- Sin saber casi nada de 98 segundos sin sombra, al leer la reseña de la editorial se viene a la cabeza Jonás y la ballena rosada,de Wolfango Montes
Me gusta el vínculo, pero creo que aunque ambas novelas instalan sus relatos en los años 80, en pleno auge de pichicata como esquema social siniestro, sus aproximaciones a esa problemática son muy distintas. En 98 segundos sin sombra el enfoque existencial de esa realidad que se yuxtapone y pervierte la vida un pueblo lo desarrolla una adolescente, Genoveva, el personaje central. Pero sí, es posible que esta novela dialogue con Jonás desde una distancia temporal, de percepción histórica y generacional, pero sobre todo desde distintos lugares emocionales.

- Me parece que siempre hay algo de un autor en cualquiera de sus textos, desde detalles mínimos hasta episodios autobiográficos. ¿Cuánto de Giovanna hay en la Genoveva que narra en primera persona?
Más que reconocer ciertas marcas autobiográficas, prefiero responder a esta pregunta desde la mirada y, quizás, la memoria. Si bien es cierto que esta novela es una respuesta que gesté durante largo tiempo a esos años hermosos pero llenos de desazón de mediados de los 80, cuando me tocó ser adolescente, y por consiguiente pude nutrir el relato con emociones, sucesos, dramas de entonces, lo que me interesaba conseguir en esta escritura era, más bien, un viaje inexcusable a esa década.
Recuperar, es eso, recuperar la electricidad, la música, el dolor, la ingenuidad, el enorme peligro, la muerte lenta de la izquierda de nuestros padres, el fanatismo religioso híbrido que se mezclaba con
otros fanatismos. Es decir, más allá de un cierto nivel autobiográfico, si lo hubiera y en el que además es imposible confiar, lo fundamental es que esa supuesta y engañosa referencialidad funcione sólo como un recurso para ver algo más grande y colectivo. Eso es lo que quería y creo que lo he conseguido. La primera persona es una decisión literaria y ontológica porque Genoveva, de alguna manera, está casi todo el tiempo cuestionando el mundo desde su íntima ética en formación.

- Desde tus primeros cuentos hasta tu más reciente novela se nota que buscas, si no experimentar, sí al menos innovar, explorar con el lenguaje. ¿Con qué novedades técnicas o estéticas nos encontraremos en esta novela… por ejemplo similitudes y diferencias en relación a Helena 2022?
Con Helena quise, en efecto, jugar a conectar, por medio de muchas prótesis tecnológicas y “científicas”, un momento que me parece fascinante del nacimiento de la modernidad, cuando se nos cae el ego al saber que no éramos el centro del universo, con otro momento de extravío, que se ubica justamente en las antípodas: saber que no somos el centro del universo ni de nada, ser muy jóvenes y tener que construir una subjetividad más o menos funcional con esa “fractura original”. En Helena trabajé más en un plano lúdico y es aún una historia incompleta o, mejor dicho, abierta, a la que le daré continuidad en algún momento. 98 segundos sin sombra está definitivamente en otra longitud de onda. Si bien en su universo también uno puede toparse con muchas alusiones a la ciencia ficción que cundió el imaginario popular en los años 80, porque era concomitante con un sentimiento de apocalipsis que entonces era más festivo que fatal, muy diferente a lo que nos pasa ahora, esta novela se mueve en un enclave histórico específico y los personajes están, de hecho, encerrados, asfixiados, por la terrible sensación de que el dichoso futuro puede tardar mucho en llegar. Creo que hay un aura gótica que cubre este relato, pero es eso, un aura.

- En relación a la Ganímedes (“una civilización salvadora”) con la que sueña la protagonista, te hago una pregunta en dos partes: ¿sigues en la línea de la ciencia ficción? y, tomando en cuenta “tú Helena”, Iris, de Edmundo Paz Soldán, y otros ejemplos ¿será que los escritores bolivianos se interesan cada vez más en explorar un eventual futuro distópico, lejos de tratar de desentrañar los problemas políticos y sociales pasados o actuales, como era casi obligatorio hasta hace tres o cuatro lustros?
Te respondo comenzando por la segunda parte: la ciencia ficción es algo que me apasiona mucho, la libertad que le permite al escritor es magnífica, pero al mismo tiempo un desafío porque uno puede administrar mal ese bono extra de libertad. No es fácil nadar en esas aguas. Por eso me parece súper positivo y prometedor que más escritores bolivianos estén trabajando con el género y que gente como Iván Prado Sejas, Miguel Esquirol y otros tengan la voluntad y determinación de pensar sus alcances en nuestro campo cultural. No creo que esas distopías estén lejos de los conflictos históricos, o faciliten una fuga, sino que corren paralelos a ellos e iluminan lo que muchos relatos históricos se han empeñado en ocultar. A veces el discurso o narración de la llamada “historia oficial” es de por sí una distopía conveniente porque simplifica o deforma la complejidad de los hechos “reales”. Mi última novela no pertenece al género de la ciencia ficción, pero cuando me lo preguntan y digo “es una novela realista”, siento que hay algo que me es insuficiente en esa categorización. Probablemente porque la voz narrativa es la de una adolescente y ya sabemos que en ese momento, el de la adolescencia, la realidad se desdobla sin dividirse en apariencias, sino más como si hubiera muchas dimensiones materiales que el chico o la chica debe afrontar cada día. Una especie de psicosis temporal que forma parte de ese “adolecer”. Esa sensibilidad es la que quise construir en esta novela. Ganímedes, los ovnis, la transmutación y otras alusiones forman parte de las desaforadas promesas políticas, religiosas y emocionales que tensionan a los personajes.

- Igual que vos, varios jóvenes autores bolivianos están publicando y son reconocidos en otros países. ¿Será que al fin se abren al mundo las puertas de la “encuevada literatura boliviana”?
Definitivamente sí. Esto no significa que ahora el camino será fácil, pero creo que radicalizarnos en un pesimismo cómodo no lleva a ninguna parte. Hay que seguir empujando esa puerta. Aparte de los propios libros que se van haciendo camino en otras esferas, creo que la crítica, por pequeña que sea, puede hacer un trabajo significativo. El modelo argentino de retroalimentación cultural es un ejemplo de éxito: genera conversación, exigencia, criterios serios y creíbles de lectura y calidad y va armando un “capital” compacto que respalda al escritor.

- Con esta entrevista inauguro un nuevo suplemento. ¿Según vos, qué rol juegan los suplementos, las revistas literarias hoy en día, en tiempos de la web, en relación a su papel hace dos o más décadas? ¿Tienen aún esperanza frente a los blogs el Facebook… qué deben cambiar, innovar para ser todavía útiles?
Evidentemente, no sólo las revistas o suplementos literarios han debido cambiar vertiginosamente, sino el periodismo escrito en su totalidad. Hace dos décadas el lector pensaba que en sus páginas podía encontrar la verdad absoluta, salvo casos de control político, claro, cuando esa verdad se teatraliza. La virtualidad ha modificado todo. Pienso ahora en una carta que Almodóvar le escribió a Rajoy recordándole que la violencia de las calles podía ser documentada y narrada por cualquier ciudadano que tuviera un celular, que no se confiara, pues ahora era imposible atrapar una sola edición de las cosas. Podríamos, entonces, volcar esa premisa y decir que la esperanza de los suplementos literarios reside en cuán penetrante y creativa pueda ser la mirada con la que hacen la edición de lo que ocurre contradictoria e imparablemente. La edición y el discurso que coloca algo en la escena y cómo eso incide en la realidad, es ése el valor diferencial que uno como lector navegante busca. Si el Facebook o los blogs están repitiendo las mismas cosas, los mismos elogios o críticas fragmentarias, necesitamos que los suplementos se atrevan a abrir otras ventanas. Libros, lecturas, autores.

- Cuéntanos un poco de la Giovanna lectora: ¿qué libros leídos en los últimos meses, o par de años, te gustaron especialmente… y por qué? (digamos un par de autores bolivianos y otro de extranjeros).
De los libros bolivianos más recientes que he leído me han gustado varios: La región prohibida , de Fabiola Morales, por su elegancia y los temas que aborda: migración, distancia. El perro en el año del perro, de Alejandro Suárez, una prosa urbana a medio camino entre el cinismo y la melancolía; Iris, de Paz Soldán, por sus múltiples capas de lectura, es toda una galaxia; La última pieza del puzzle, de Guillermo Ruiz, por sus personajes tan intensos; Hablar con los perros, de Urrelo, una novela fascinante que confirma su lugar indiscutible en el género negro, y La composición de la sal, de Magela Baudoin, que está todavía inédito pero sale pronto, un volumen de cuentos muy bien trabajados, prosa elegante, casi clásica. De la ficción extranjera que he leído últimamente subrayo Sangre en el ojo, de Lina Meruane, una novela bella y brutal sobre cuánto de lo que vemos es real; El viento que arrasa, de Selva Almada, a medio camino entre la ternura y las a veces incomprensibles pasiones masculinas; El adversario, de Emmanuel Carrère, una crónica criminal sobre la impostura y el autoengaño en las que cualquier ser humano puede meterse; y Poderes terrenales, de Anthony Burguess, apasionante, inmensa, desafía todos los moldes morales y religiosos.

Fuente: http://paginasiete.info/web/20140220/letrasiete/index.html

CIENCIA FICCIÓN, FANTASÍA Y OTRAS IMAGINACIONES: Arriesgarse a la Ciencia Ficción



Fuente: Revista la Esquina, Periódico Cambio, 19/10/2014

Por Iván Rodrigo Mendizabal

Le debemos la siguiente cita a Giorgio Agamben —en Profanaciones (2005)—, la cual, aunque se refiera a la poesía, también se puede extender a la lectura en general y, en particular, la de ciencia ficción: “¿(…) qué modo una pasión, un pensamiento podrían estar contenidos en una hoja de papel? Por definición, un sentimiento, un pensamiento exigen un sujeto que los piense y experimente. Porque ellos se hacen presentes, ocurre entonces que alguien toma en sus manos el libro, se arriesga en la lectura. Pero eso sólo puede significar que este individuo ocupará en el poema exactamente el lugar vacío que el autor había dejado allí, que él repetirá el mismo gesto inexpresivo a través del cual el autor había testimoniado sobre su ausencia en la obra” (p. 92). Quisiera decir algo respecto de ciertas palabras que están contenidas en la cita. Agamben habla de la “pasión” y también de un “pensamiento”, ambos contenidos en el seno de una hoja de papel, en el lugar que ocupa la poesía. Por pasión entiende a la “cuerda” (p. 14) que se despliega entre un dos sujetos del poema, pero sobre todo, entre el poema y el lector; pareciera decirnos que, en efecto, el poema es sobre todo la tensión que está allá, en ese espacio del papel, en el tejido que los versos hi lan, en el universo que parece abrirse cuando uno se hace llenar del poema como tal. Si hay tal pasión, si hay ese sentimiento, entonces, también hay un pensamiento, y pensamiento es algo latente, es el pálpito que está allá en el texto, como algo único y separado y que provocan una especie de comunión, haciendo que aparezca, cuando se lee, la imaginación y todos sus fantasmas (p. 93), hecho que, sin duda, provoca, si se quiere, el placer del texto al que aludía en su momento Roland Barthes en su Placer del texto (1973). En Agamben, tal placer en su previo estadio supone un sujeto que piense ese sentimiento de pasión y experimente ese pensamiento; y fíjense claramente que no es otro orden inscrito en las palabras, sino es del pensar y experimentar. En efecto, un texto es, sobre todo, una ventana que si bien presenta o expone ficciones, es decir, mundos alternos, otros, posibles, etc., es para que el lector entre a pensarlos. Pensar, en este marco, más que reflexionar, es dialogar con el propio texto. Un lector, de hecho, empieza a dialogar con el texto y es en ese diálogo que se experimenta el mundo planteado por el escritor, quien, por demás está decirlo, y Agamben lo recalca, ocupa un lugar vacío o, si se quiere, es una ausencia cuyo texto trata de evocarlo.



Arriesgarse en la lectura. Esa es otra idea presente en la cita de Agamben. Si dialogar con el texto y experimentar el mundo que nos presenta es el acto propio del libro y más precisamente del cuento o de la novela, de hecho, el lector está en el plano de quien se aventura. En tal sentido se debe comprender la palabra “riesgo”, porque arriesgarse es tener conciencia de transitar algo nuevo, algo diferente, algo que no se ha pisado aún y que se desea hacerlo. He querido poner a propósito esta cita y estas ideas para hablar de la lectura de la ciencia ficción. Con ello no quiero equipararla con la poesía, aunque existan cuentos o novelas cuya factura supone una expresión poética, al modo de Roman Jakobson –en Lingüística y poética (1960)–: hay algunos textos que igualmente son poéticos como los de Ray Bradbury o de Arthur C. Clarke, entre otros. Desde ya el lector de ciencia ficción es alguien más arriesgado que el lector de otros géneros; con ello tampoco quiera hacer gradaciones inútiles. Pero habría que decir —y he ido escuchando a algunos lectores— que si hay preferencias, no todas se vuelcan a la ciencia ficción, por considerarla a esta, o demasiado “fantasiosa”, o que “no cuadra con la realidad”, o que “eso del futuro es ya una adivinación” y, con esta última idea que la literatura no debería estar adivinando nada. Pero contrariamente a estos y otros postulados, es menester decir que quienes hablan algo de la ciencia ficción como no preferente en su lista de lecturas, es porque no se han acercado mucho a ella y sobre todo, se muestran prejuiciados por los filmes de aventuras espaciales.

Pues bien, arriesgarse a la ciencia ficción es adentrarse a otros mundos, desconocidos, que evocan las tecnologías y las ciencias. Hoy más que nunca es urgente la lectura de la ciencia ficción porque vivimos un mundo donde las ciencias y las tecnologías tienen una preeminencia y, quizá, sus efectos, sus usos, su presencia, habrían sido “anticipadas” por la ciencia ficción. Uso acá el término “anticipación” no tanto en el sentido tradicional, como profecía, presagio o cualquier otro asociado, sino como adelantarse en ideas, en tiempo, en pensamiento. La idea de adelantarse, a mi modo de ver, supone prospección, es decir, exploración; ir más allá de lo que se vive. ¿No es acaso eso también lo que hace incluso la literatura más realista? En mi defensa diría, que la ciencia ficción, lleva a que el lector tenga que enfrentarse a un mundo desconocido y lo llene de su propio pensamiento y experiencia; es decir, que extrapole lo que conoce a lo que podría conocer.

Entonces, la lectura de la ciencia ficción, aunque esta nos muestre diversidad de mundos —sean positivos o decadentes, sean apocalípticos o refundantes, sean distantes o inexistentes, etc.—, nos obliga no a pensar en el presente sino en cómo podríamos vernos en otras circunstancias, con otros identidades, con otras culturas, con otros factores de vida y cuál el agenciamiento que estaría dentro nuestro modo de dialogar con las nuevas textualidades sociales inherentes a los
universos alternos.

Arriesgarse a la lectura de la ciencia ficción es pensarse en tiempo futuro.