Se invita a la presentación del libro Transparente, la Isla Sagrada del Lago,
de Raul Huayna, escritor peruano. Esta obra que está dentro del género
de la narrativa fantástica será presentada el día miércoles 09 de mayo, a
horas 19:00 en la Casa de la Cultura Franz Tamayo, Salón Humberto
Viscarra de la ciudad de La Paz (Bolivia).
PRESENTACION CLONACION DE CRISTO de Sisinia Anze Terán
INVITACION
La escritora cochabambina Sisinia Anze Terán invita cordialmente a la presentación de su novela de ciencia ficción y fantasía LA CLONACION DE CRISTO que se realizará el día jueves 3 de mayo, a horas 19:00, en el Auditorio de COMTECO, Av. Ballivian 705. Ingreso por la calle La Paz.
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Presentación de libro
ENTREVISTA A GONZALO MONTERO LARA
Gonzalo Montero L., fotografiado por Martin Numbela - Opinión
Entrevista realizada por Iván Prado Sejas:
Entrevista realizada por Iván Prado Sejas:
Gonzalo Montero Lara, es un hombre polifacético que ha incursionado en el mundo de las letras con bastante éxito con obras literarias que abarcan desde la poesía, pasando por los cuentos y terminando en la novela. Y justamente acaba de presentar un libro de ciencia ficción y fantasía denominado El Misterio de las Tres Tetillas que retoma una leyenda que ha fascinado a los cochabambinos durante muchas décadas.
IPS.- ¿En qué circunstancias o en qué momento se te ocurrió escribir una novela de ciencia ficción y fantasía basada en la leyenda sobre las Tres Tetillas?
G.M.L .- He capturando en la narración la sombra de un fantasma que acechó a mi padre durante toda su vida, de la misma manera que ha quitado el sueño a muchos ciudadanos de a pié y aventureros del mágico valle de Cochabamba. Sueños humanos, muy humanos, por el eventual poder emanado de la riqueza del mítico tesoro escondido en las entrañas de una de las tres montañas denominadas “Las Tres Tetillas” ubicadas en las últimas estribaciones cordilleranas, en la ceja de la zona selvática de la región nororiental del Departamento.
IPS.- ¿Cómo puedes resumir en pocas palabras tu obra El Misterio de las Tres Tetillas?
GML.- Como muchas obras tiene varios niveles de lectura. Puedes quedar atrapado en las aventuras de un grupo expedicionario en la búsqueda de una mina de oro explotada y abandonada por curas jesuitas durante la colonia, misión llena de riesgos que debe enfrentar los protagonistas con enemigos naturales y otros al servicio de intereses poderosos, pugnando por la posesión del misterioso secreto. Misión que da un giro insospechado que nos permite ingresar junto con los protagonistas a una dimensión desconocida, donde tomamos contacto con un mundo paralelo pero conectado con la vida de nuestro planeta desde tiempos inmemoriales. Las otras lecturas posibles son del orden de la lucha libertaria de nuestro pueblo en medio de las contradicciones de los personajes.
A mayor profundidad de la lectura se abren las posibilidades de contactos interdimensionales con otras realidades que pueden coexistir con la nuestra con la estructura de un multiverso parecido a las envolturas de una cebolla.
IPS.- ¿Qué satisfacciones personales te ha traído esta novela?
G.M.L .- En primer lugar me ha permitido subir a la nave narrativa para formar parte de la escudería de novelistas nacionales, con una obra que permite abordar el género de la ciencia ficción articulada a nuestra dinámica social, escrita con un agradable sabor a la tierra nuestra. Luego me permite disfrutar la satisfacción de mis leales lectores, amigos en su mayoría, que desbordaron su habitual discreto silencio en un agradable elogio, por la cálida satisfacción de la lectura.
IPS.- ¿En función de lo que has escrito hasta ahora, de qué manera la ciencia ficción puede despertar el imaginario del lector para resaltar la narrativa fantástica dentro la realidad boliviana?
G.M.L .- Tú conoces el poder de las narraciones denominadas fantásticas en la vertiente pedagógica. Desde los primeros años de nuestra vida los relatos fantásticos contados por nuestras madres en sus tibios regazos, fueron el estímulo fundamental para poner en marcha los propulsores de nuestra imaginación que nos permiten soñar en mundos mejores para nuestra especie.
IPS.- En el mundo de la literatura se te conocía más por ser poeta, puesto que en ese género has producido varias obras; ¿qué es lo que te ha llevado a escribir cuentos y novelas de ciencia ficción y narrativa fantástica?
G.M.L .- Un género literario no es una prisión, por el contrario, las diferentes expresiones de la palabra, pueden resultar complementarios. La poesía permite otorgar mayor belleza y fuerza expresiva a la prosa. En la ciencia ficción y literatura fantástica abre un verdadero cofre de vocablos y figuras literarias para narrar fantasías o ser narrado por ellas.
IPS.- Por el aparecimiento de escritores y la publicación de obras en los inicios de este milenio, parecería que el género de la ciencia ficción y la narrativa fantástica empieza a despegar en Bolivia, y mucho más cuando la obra Hyperrealidad: El Evangelio de las profundidades de Ronald Gutiérrez recibe el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz 2011. ¿Qué opinas tú al respecto?
GML.- Es cierto, aunque fueron muchos escritores nacionales destacados, como pudiste comprobar en tus investigaciones, quienes escribieron obras consideradas dentro la Ciencia Ficción y Literatura Fantástica, género del cual ninguno era un militante juramentado. Mas bien, fueron escritores circunstanciales tal vez quisieron romper su rutina, matizar su trabajo, testimoniar alguna experiencia inusual o escapar de los dramas de la literatura social y política predominante después de la Guerra del Chaco. El premio nacional obtenido por nuestro compañero, resulta un importante acicate para quienes estamos en la huella de este género, aún adolescente en nuestro país.
IPS.- ¿Qué autores han influido en tu obra literaria en lo que respecta a ciencia ficción y narrativa fantástica?
G.M.L .- Sin lugar a dudas, Ray Bradbury, Isaac Asimov, Stanislaw Lem, Fredrik Brown, Iván Prado Sejas y Miguel Esquirol.
IPS.- Después de la novela El Misterio de las Tres Tetillas, ¿cuáles son tus planes para el futuro en lo que respecta a ciencia ficción y narrativa fantástica?
G.M.L .- Me espera con infinita paciencia mi personaje intraterrestre Krygor, en la zaga de su paso combativo por el futuro apocalíptico de nuestro planeta, en busca del retorno a su hogar perdido en alguna dimensión de tiempo y espacio.
IPS.-¿Qué planes tienes en el campo de la poesía? ¿No se te ha ocurrido escribir poesía fantástica?
G.M.L .- Me hallo en esa tarea con resultados halagadores. Revisándolos de manera exhaustiva. Un trabajo primero debe ser aceptado por el propio autor despojado de su ego natural.
IPS.- ¿Cómo escritor de ciencia ficción y narrativa fantástica cómo ves el futuro del planeta? En este sentido, predomina más en tu percepción de escritor la utopía o la distopía?
G.M.L .- Soy un constructor de utopías, castigado por las pesadillas de la palabra.
Así llegamos al final de la entrevista con un autor que escribe obras con sabor a la llajta, y que el lector podrá degustar con su inquietud emocional y su interés por conocer otras realidades fantásticas dentro del Multiverso o Universo multidimensional.
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Gonzalo Montero Lara
LOS RELOJEROS, de Dennis Morales Iriarte
No podía haber nada más musical que el tintineo de las campanillas, el vaivén de los pesados péndulos y el chic-chic-chic-a-chic de los engranajes que a paso firme giraban sin parar, empujados por las áncoras de aire marcial que ni por un minuto dejaban de oscilar.
Todos en perfecta armonía, con un perfecto fin. A sabiendas, hechos por un artesano de infinita habilidad, sólo para dar constancia del paso del tiempo raudo e inacabable.
Pero había más, claro, muchas más piezas delicadas, unidas todas en un concierto de cadenciosas síncopas bajo el andante sempiterno de un dios Cronos como director invisible en esta orquesta. Con destreza se llevaba a todos los relojes al único momento en el que el largo brazo de sesenta marchas llegaba a la cúspide, proclamando alegres campanadas o también melancólicas, metálicas o ululantes. Pero todas a la vez en apoteosis sincronizada.
–¡Perfecto! ¡Perfecto! –clamó el Relojero inundado en gozo, dando pequeños saltitos ante sus hijos mecánicos, porque así los trataba, porque eran parte de él. Cada uno cuán perfecto como los otros.
–¡Mecanismos! ¡Mecanismos! –se ocupó con prolijidad de halar los pesos encadenados a los contrapesos, y de enroscar las cuerdas desenroscadas. Hecho todo con metódica precisión de una vida entera. Ni un solo eslabón por demás, ni una sola vuelta de menos.
–¡Tic tac! ¡Tic y tac! –el viejo Relojero vibraba con emoción casi como el rápido muelle giratorio de algunos componentes. ¿A caso no era él nada más que otro mecanismo, pero uno más avanzado, y por supuesto, infinitamente más complejo?
Sin embargo, como saben todos, aún no han creado el mecanismo perfecto que pueda darse cuerda a sí mismo y que dure acaso un tiempo infinito; o hasta que el óxido mortis reclame a cada una de sus partes…
El Relojero bien lo sabía, porque él mismo estaba muriendo. No ahora, claro, solo cuando su propia cuerda se acabara, y su conciencia, como llena de resortes, muelles e infinitos engranajes en magistral balance, también se apagara. Cada segundo que pasaba era uno menos que le quedaba, y ¡por Vulcano, el forjador herrero, que no tenía ya muchos!
Sin gloria ni remordimientos y tras largo trajín, el tiempo en el que se acababa el tiempo llegó para el Relojero. Y éste quedó quieto y tieso donde fuera que la muerte le había llegado en ese momento.
–¡¡Vaya… vaya…!! –se escuchó con portento una voz tronante en el cielo, como la explosión de mil truenos o el firmamento en agonía–. ¡¡Miren lo que ha pasado!!
Las altas nubes agitadas estallaron con una fulminante carga eléctrica, y la noche se hizo sobre el día en un solo instante, porque del cielo mismo descendieron dos montañas oscuras con forma de manos, acaso cuán grandes como para ocupar todo el cosmos de donde provenían.
Con dulzura las manos renegridas por la eternidad cogieron al Relojero muerto, y unos colosales dedos paternales trataron de reanimarle como si tal cosa. Mas no fue suficiente.
Entonces una de ellas atravesó la espalda del Relojero con un gran objeto ancho y adornado, y con destreza preternatural le dio vueltas con un sonoro repiqueteo chisporroteante. El objeto intruso que corría de parte a parte en el cuerpo muerto luego fue removido, y sin más, con un último gesto, el Relojero fue abandonado en el mismo lugar en el que cayera fulminado.
–¡¡Ahora… Levántate…!! –rugió otra vez el cielo con tal vibración culminante que, además de hacer temblar hasta las últimas piedras del mundo, estremeció a tal punto el cuerpo del artesano, que la vida regresó como un suspiro sobre sus oxidados engranajes.
–Mecanismos… –farfulló el relojero entre los chirridos de sus brazos y piernas metálicas que se esforzaban para ponerlo de pie–. ¡Pobres mecanismos!
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