ENCUENTRO DE CIENCIA FICCIÓN Y LITERATURA FANTASTICA DE BOLIVIA



CONVOCATORIA

PRIMER ENCUENTRO DE CIENCIA FICCIÓN y LITERATURA FANTÁSTICA DE BOLIVIA

Este primer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica de Bolivia está organizado por PEN BOLIVIA y sus filiales de Oruro, Cochabamba y Santa Cruz y de la Cámara del Libro de Santa Cruz de la Sierra.

Fecha: Santa Cruz 5 y 6 de junio de 2015, evento que se realizará en el marco de la FILSC.

Los objetivos de este Encuentro son:

* Promover la reflexión en torno a la relación entre ciencia y ficción literaria.

*Disertar en torno a la filosofía de la ciencia, aprehender los límites de la realidad.

*Difundir la producción boliviana de los géneros mediante conferencias, exhibición y venta de libros de autores del área.

*Promover nuevos estudios sobre la literatura más allá de los géneros tradicionales.


Temario.

TEORÍAS DE LA LITERATURADE CIENCIA FICCIÓN

*Reflexiones acerca de la elección del narrador en los textos fantásticos: estrategias y efectos.

*La ficción prospectiva: propuesta para una delimitación del género de la ciencia ficción

TEORÍAS DE LA LITERATURA FANTÁSTICA

*Lo fantástico como desestabilización de lo real: elementos para una definición.

* Relación entre la literatura de Ciencia Ficción y la literatura Fantástica.

ORIGEN DE LA LITERATURA FANTÁSTICA Y DE CIENCIA FICCIÓN

*De lo fantástico (y neofantástico): sus componentes en la literatura actual boliviana.

* Orígenes de la ciencia ficción y el cuento fantástico en Bolivia.

FANTASÍA, CIENCIA FICCIÓN, IDENTIDAD

*Las otras: escritoras de literatura fantástica.

REGLAMENTO PARA LA PRESENTACIÓN DE TRABAJOS

Ponencias
Podrán participar en el Encuentro, escritores, investigadores, profesores libreros, bibliotecarios,  estudiantes universitarios y personas interesadas. Para el caso de ponentes nacionales y extranjeros, el Encuentro no cubre gastos de alojamiento, transporte o alimentación.

Las propuestas de ponencias deben contener:

Nombre completo:

Dirección/correo electrónico

Título de la ponencia, descripción y bibliografía básica.

Deben ser enviadas antes del 15 de mayo a: penbolivia@yahoo.com

El tiempo estimado de lectura de los trabajos será de 20 minutos. Deben coordinar con anticipación para la dotación de equipo (PC, notebook, proyectora, etc.) con los organizadores.
REf: Biyú Suárez C. (biyu1@hotmail.com) y Angélica Guzmán (mberbetti@cotas.com.bo)

El Encuentro no tiene fines de lucro y el ingreso a todas las presentaciones es libre, y está dentro las actividades programadas en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz 2015.


Giovanna Rivero y su novela de “aura gótica”



Entrevista a Giovana Rivero
Por: Martín Zelaya, 
Fuente: Letra Siete, Página Siete

No aparece, en esta conversación con Giovanna Rivero, la clásica pregunta “¿de qué trata tu libro?”. ¿Entrevistar a una escritora por la aparición de su nueva novela y no profundizar en ella? Tampoco es así del todo. Sabemos, porque otras interrogantes llevan a ello, que 98segundos sin sombra es un retroceso a los años 80, y que está narrado en primera persona por una intensa y terrible adolescente. ¿No es acaso suficiente? Pues creemos que sí, aunque casi no se puede esperar la llegada a nuestras librerías de la edición de Caballo de Troya (España) o que alguna editorial local la reedite pronto para disipar más curiosidades y disfrutar de la lectura.
Mientras tanto, si algún dato más es necesario, los editores señalan en el texto de contratapa de la edición que hoy se lanza a la venta en España y Argentina: “Estamos en la cúspide de la década de los ochenta, Genoveva, la protagonista y narradora, tiene 16 años, estudia en un colegio de monjas y vive, como ella dice, en el “Culo del Mundo”, en un pueblo que se ha convertido violentamente en ciudad y donde la modernización ha llegado de la mano del narcotráfico”.

En la conversación con la autora cruceña afincada en EEUU, aprovechamos además para conversar sobre el panorama de las letras nacionales y los suplementos literarios, a propósito esto último de este viaje que LetraSiete inicia precisamente hoy.

- Sin saber casi nada de 98 segundos sin sombra, al leer la reseña de la editorial se viene a la cabeza Jonás y la ballena rosada,de Wolfango Montes
Me gusta el vínculo, pero creo que aunque ambas novelas instalan sus relatos en los años 80, en pleno auge de pichicata como esquema social siniestro, sus aproximaciones a esa problemática son muy distintas. En 98 segundos sin sombra el enfoque existencial de esa realidad que se yuxtapone y pervierte la vida un pueblo lo desarrolla una adolescente, Genoveva, el personaje central. Pero sí, es posible que esta novela dialogue con Jonás desde una distancia temporal, de percepción histórica y generacional, pero sobre todo desde distintos lugares emocionales.

- Me parece que siempre hay algo de un autor en cualquiera de sus textos, desde detalles mínimos hasta episodios autobiográficos. ¿Cuánto de Giovanna hay en la Genoveva que narra en primera persona?
Más que reconocer ciertas marcas autobiográficas, prefiero responder a esta pregunta desde la mirada y, quizás, la memoria. Si bien es cierto que esta novela es una respuesta que gesté durante largo tiempo a esos años hermosos pero llenos de desazón de mediados de los 80, cuando me tocó ser adolescente, y por consiguiente pude nutrir el relato con emociones, sucesos, dramas de entonces, lo que me interesaba conseguir en esta escritura era, más bien, un viaje inexcusable a esa década.
Recuperar, es eso, recuperar la electricidad, la música, el dolor, la ingenuidad, el enorme peligro, la muerte lenta de la izquierda de nuestros padres, el fanatismo religioso híbrido que se mezclaba con
otros fanatismos. Es decir, más allá de un cierto nivel autobiográfico, si lo hubiera y en el que además es imposible confiar, lo fundamental es que esa supuesta y engañosa referencialidad funcione sólo como un recurso para ver algo más grande y colectivo. Eso es lo que quería y creo que lo he conseguido. La primera persona es una decisión literaria y ontológica porque Genoveva, de alguna manera, está casi todo el tiempo cuestionando el mundo desde su íntima ética en formación.

- Desde tus primeros cuentos hasta tu más reciente novela se nota que buscas, si no experimentar, sí al menos innovar, explorar con el lenguaje. ¿Con qué novedades técnicas o estéticas nos encontraremos en esta novela… por ejemplo similitudes y diferencias en relación a Helena 2022?
Con Helena quise, en efecto, jugar a conectar, por medio de muchas prótesis tecnológicas y “científicas”, un momento que me parece fascinante del nacimiento de la modernidad, cuando se nos cae el ego al saber que no éramos el centro del universo, con otro momento de extravío, que se ubica justamente en las antípodas: saber que no somos el centro del universo ni de nada, ser muy jóvenes y tener que construir una subjetividad más o menos funcional con esa “fractura original”. En Helena trabajé más en un plano lúdico y es aún una historia incompleta o, mejor dicho, abierta, a la que le daré continuidad en algún momento. 98 segundos sin sombra está definitivamente en otra longitud de onda. Si bien en su universo también uno puede toparse con muchas alusiones a la ciencia ficción que cundió el imaginario popular en los años 80, porque era concomitante con un sentimiento de apocalipsis que entonces era más festivo que fatal, muy diferente a lo que nos pasa ahora, esta novela se mueve en un enclave histórico específico y los personajes están, de hecho, encerrados, asfixiados, por la terrible sensación de que el dichoso futuro puede tardar mucho en llegar. Creo que hay un aura gótica que cubre este relato, pero es eso, un aura.

- En relación a la Ganímedes (“una civilización salvadora”) con la que sueña la protagonista, te hago una pregunta en dos partes: ¿sigues en la línea de la ciencia ficción? y, tomando en cuenta “tú Helena”, Iris, de Edmundo Paz Soldán, y otros ejemplos ¿será que los escritores bolivianos se interesan cada vez más en explorar un eventual futuro distópico, lejos de tratar de desentrañar los problemas políticos y sociales pasados o actuales, como era casi obligatorio hasta hace tres o cuatro lustros?
Te respondo comenzando por la segunda parte: la ciencia ficción es algo que me apasiona mucho, la libertad que le permite al escritor es magnífica, pero al mismo tiempo un desafío porque uno puede administrar mal ese bono extra de libertad. No es fácil nadar en esas aguas. Por eso me parece súper positivo y prometedor que más escritores bolivianos estén trabajando con el género y que gente como Iván Prado Sejas, Miguel Esquirol y otros tengan la voluntad y determinación de pensar sus alcances en nuestro campo cultural. No creo que esas distopías estén lejos de los conflictos históricos, o faciliten una fuga, sino que corren paralelos a ellos e iluminan lo que muchos relatos históricos se han empeñado en ocultar. A veces el discurso o narración de la llamada “historia oficial” es de por sí una distopía conveniente porque simplifica o deforma la complejidad de los hechos “reales”. Mi última novela no pertenece al género de la ciencia ficción, pero cuando me lo preguntan y digo “es una novela realista”, siento que hay algo que me es insuficiente en esa categorización. Probablemente porque la voz narrativa es la de una adolescente y ya sabemos que en ese momento, el de la adolescencia, la realidad se desdobla sin dividirse en apariencias, sino más como si hubiera muchas dimensiones materiales que el chico o la chica debe afrontar cada día. Una especie de psicosis temporal que forma parte de ese “adolecer”. Esa sensibilidad es la que quise construir en esta novela. Ganímedes, los ovnis, la transmutación y otras alusiones forman parte de las desaforadas promesas políticas, religiosas y emocionales que tensionan a los personajes.

- Igual que vos, varios jóvenes autores bolivianos están publicando y son reconocidos en otros países. ¿Será que al fin se abren al mundo las puertas de la “encuevada literatura boliviana”?
Definitivamente sí. Esto no significa que ahora el camino será fácil, pero creo que radicalizarnos en un pesimismo cómodo no lleva a ninguna parte. Hay que seguir empujando esa puerta. Aparte de los propios libros que se van haciendo camino en otras esferas, creo que la crítica, por pequeña que sea, puede hacer un trabajo significativo. El modelo argentino de retroalimentación cultural es un ejemplo de éxito: genera conversación, exigencia, criterios serios y creíbles de lectura y calidad y va armando un “capital” compacto que respalda al escritor.

- Con esta entrevista inauguro un nuevo suplemento. ¿Según vos, qué rol juegan los suplementos, las revistas literarias hoy en día, en tiempos de la web, en relación a su papel hace dos o más décadas? ¿Tienen aún esperanza frente a los blogs el Facebook… qué deben cambiar, innovar para ser todavía útiles?
Evidentemente, no sólo las revistas o suplementos literarios han debido cambiar vertiginosamente, sino el periodismo escrito en su totalidad. Hace dos décadas el lector pensaba que en sus páginas podía encontrar la verdad absoluta, salvo casos de control político, claro, cuando esa verdad se teatraliza. La virtualidad ha modificado todo. Pienso ahora en una carta que Almodóvar le escribió a Rajoy recordándole que la violencia de las calles podía ser documentada y narrada por cualquier ciudadano que tuviera un celular, que no se confiara, pues ahora era imposible atrapar una sola edición de las cosas. Podríamos, entonces, volcar esa premisa y decir que la esperanza de los suplementos literarios reside en cuán penetrante y creativa pueda ser la mirada con la que hacen la edición de lo que ocurre contradictoria e imparablemente. La edición y el discurso que coloca algo en la escena y cómo eso incide en la realidad, es ése el valor diferencial que uno como lector navegante busca. Si el Facebook o los blogs están repitiendo las mismas cosas, los mismos elogios o críticas fragmentarias, necesitamos que los suplementos se atrevan a abrir otras ventanas. Libros, lecturas, autores.

- Cuéntanos un poco de la Giovanna lectora: ¿qué libros leídos en los últimos meses, o par de años, te gustaron especialmente… y por qué? (digamos un par de autores bolivianos y otro de extranjeros).
De los libros bolivianos más recientes que he leído me han gustado varios: La región prohibida , de Fabiola Morales, por su elegancia y los temas que aborda: migración, distancia. El perro en el año del perro, de Alejandro Suárez, una prosa urbana a medio camino entre el cinismo y la melancolía; Iris, de Paz Soldán, por sus múltiples capas de lectura, es toda una galaxia; La última pieza del puzzle, de Guillermo Ruiz, por sus personajes tan intensos; Hablar con los perros, de Urrelo, una novela fascinante que confirma su lugar indiscutible en el género negro, y La composición de la sal, de Magela Baudoin, que está todavía inédito pero sale pronto, un volumen de cuentos muy bien trabajados, prosa elegante, casi clásica. De la ficción extranjera que he leído últimamente subrayo Sangre en el ojo, de Lina Meruane, una novela bella y brutal sobre cuánto de lo que vemos es real; El viento que arrasa, de Selva Almada, a medio camino entre la ternura y las a veces incomprensibles pasiones masculinas; El adversario, de Emmanuel Carrère, una crónica criminal sobre la impostura y el autoengaño en las que cualquier ser humano puede meterse; y Poderes terrenales, de Anthony Burguess, apasionante, inmensa, desafía todos los moldes morales y religiosos.

Fuente: http://paginasiete.info/web/20140220/letrasiete/index.html

CIENCIA FICCIÓN, FANTASÍA Y OTRAS IMAGINACIONES: Arriesgarse a la Ciencia Ficción



Fuente: Revista la Esquina, Periódico Cambio, 19/10/2014

Por Iván Rodrigo Mendizabal

Le debemos la siguiente cita a Giorgio Agamben —en Profanaciones (2005)—, la cual, aunque se refiera a la poesía, también se puede extender a la lectura en general y, en particular, la de ciencia ficción: “¿(…) qué modo una pasión, un pensamiento podrían estar contenidos en una hoja de papel? Por definición, un sentimiento, un pensamiento exigen un sujeto que los piense y experimente. Porque ellos se hacen presentes, ocurre entonces que alguien toma en sus manos el libro, se arriesga en la lectura. Pero eso sólo puede significar que este individuo ocupará en el poema exactamente el lugar vacío que el autor había dejado allí, que él repetirá el mismo gesto inexpresivo a través del cual el autor había testimoniado sobre su ausencia en la obra” (p. 92). Quisiera decir algo respecto de ciertas palabras que están contenidas en la cita. Agamben habla de la “pasión” y también de un “pensamiento”, ambos contenidos en el seno de una hoja de papel, en el lugar que ocupa la poesía. Por pasión entiende a la “cuerda” (p. 14) que se despliega entre un dos sujetos del poema, pero sobre todo, entre el poema y el lector; pareciera decirnos que, en efecto, el poema es sobre todo la tensión que está allá, en ese espacio del papel, en el tejido que los versos hi lan, en el universo que parece abrirse cuando uno se hace llenar del poema como tal. Si hay tal pasión, si hay ese sentimiento, entonces, también hay un pensamiento, y pensamiento es algo latente, es el pálpito que está allá en el texto, como algo único y separado y que provocan una especie de comunión, haciendo que aparezca, cuando se lee, la imaginación y todos sus fantasmas (p. 93), hecho que, sin duda, provoca, si se quiere, el placer del texto al que aludía en su momento Roland Barthes en su Placer del texto (1973). En Agamben, tal placer en su previo estadio supone un sujeto que piense ese sentimiento de pasión y experimente ese pensamiento; y fíjense claramente que no es otro orden inscrito en las palabras, sino es del pensar y experimentar. En efecto, un texto es, sobre todo, una ventana que si bien presenta o expone ficciones, es decir, mundos alternos, otros, posibles, etc., es para que el lector entre a pensarlos. Pensar, en este marco, más que reflexionar, es dialogar con el propio texto. Un lector, de hecho, empieza a dialogar con el texto y es en ese diálogo que se experimenta el mundo planteado por el escritor, quien, por demás está decirlo, y Agamben lo recalca, ocupa un lugar vacío o, si se quiere, es una ausencia cuyo texto trata de evocarlo.



Arriesgarse en la lectura. Esa es otra idea presente en la cita de Agamben. Si dialogar con el texto y experimentar el mundo que nos presenta es el acto propio del libro y más precisamente del cuento o de la novela, de hecho, el lector está en el plano de quien se aventura. En tal sentido se debe comprender la palabra “riesgo”, porque arriesgarse es tener conciencia de transitar algo nuevo, algo diferente, algo que no se ha pisado aún y que se desea hacerlo. He querido poner a propósito esta cita y estas ideas para hablar de la lectura de la ciencia ficción. Con ello no quiero equipararla con la poesía, aunque existan cuentos o novelas cuya factura supone una expresión poética, al modo de Roman Jakobson –en Lingüística y poética (1960)–: hay algunos textos que igualmente son poéticos como los de Ray Bradbury o de Arthur C. Clarke, entre otros. Desde ya el lector de ciencia ficción es alguien más arriesgado que el lector de otros géneros; con ello tampoco quiera hacer gradaciones inútiles. Pero habría que decir —y he ido escuchando a algunos lectores— que si hay preferencias, no todas se vuelcan a la ciencia ficción, por considerarla a esta, o demasiado “fantasiosa”, o que “no cuadra con la realidad”, o que “eso del futuro es ya una adivinación” y, con esta última idea que la literatura no debería estar adivinando nada. Pero contrariamente a estos y otros postulados, es menester decir que quienes hablan algo de la ciencia ficción como no preferente en su lista de lecturas, es porque no se han acercado mucho a ella y sobre todo, se muestran prejuiciados por los filmes de aventuras espaciales.

Pues bien, arriesgarse a la ciencia ficción es adentrarse a otros mundos, desconocidos, que evocan las tecnologías y las ciencias. Hoy más que nunca es urgente la lectura de la ciencia ficción porque vivimos un mundo donde las ciencias y las tecnologías tienen una preeminencia y, quizá, sus efectos, sus usos, su presencia, habrían sido “anticipadas” por la ciencia ficción. Uso acá el término “anticipación” no tanto en el sentido tradicional, como profecía, presagio o cualquier otro asociado, sino como adelantarse en ideas, en tiempo, en pensamiento. La idea de adelantarse, a mi modo de ver, supone prospección, es decir, exploración; ir más allá de lo que se vive. ¿No es acaso eso también lo que hace incluso la literatura más realista? En mi defensa diría, que la ciencia ficción, lleva a que el lector tenga que enfrentarse a un mundo desconocido y lo llene de su propio pensamiento y experiencia; es decir, que extrapole lo que conoce a lo que podría conocer.

Entonces, la lectura de la ciencia ficción, aunque esta nos muestre diversidad de mundos —sean positivos o decadentes, sean apocalípticos o refundantes, sean distantes o inexistentes, etc.—, nos obliga no a pensar en el presente sino en cómo podríamos vernos en otras circunstancias, con otros identidades, con otras culturas, con otros factores de vida y cuál el agenciamiento que estaría dentro nuestro modo de dialogar con las nuevas textualidades sociales inherentes a los
universos alternos.

Arriesgarse a la lectura de la ciencia ficción es pensarse en tiempo futuro.

CONSIDERACIONES SOBRE RESEÑAS DE LIBROS



De Tanya Tynjala

Desde hace poco algunos me están enviando sus libros, en papel o versiones virtuales, supongo que el escribir para Amazing Stories tiene algo que ver en esto.

Sí, muchos quieren que se les haga una reseña pues eso ayuda a la publicidad del mismo. Mi situación es especial, pues al ser también escritora me pregunto siempre cómo debe ser una reseña que no solo le haga publicidad a la obra sino que ayude a avanzar como escritor, en otras palabras cómo me gustaría que a mí se me haga una crítica constructiva.

Hay un supuesto erudito peruano que cada vez que se pone a hacer una crítica, prácticamente se limita a señalar las faltas ortográficas u otras en la obra página por página. No es que piense que no importa si una obra tiene errores, pero me pregunto si es lo más importante. Sobre todo en una obra en prosa pienso que la fluidez de la historia, la estructura de la misma, la construcción de los personajes, la coherencia y la cohesión, son elementos sobre los cuales en mucho más pertinente detenerse. La mala ortografía es solo un detalle, y es verdad que como dije en mi última reseña, puede quitarle peso a la obra al verse poco cuidada, pero no deja de ser un detalle. Con hacerle notar al autor gracias a un ejemplo es suficiente, no se necesita hacer una lista detallada de todos los errores.

En cuanto a literatura de ciencia ficción y fantasía, un elemento primordial es la construcción del mundo posible y por ende la verosimilitud del mismo. Es allí donde la cohesión y coherencia de la historia son importantes. Uno de los errores, creo yo, más grandes de los que empiezan a escribir es el dar descripciones detalladas del mundo creado. Pienso que el escritor tiene la obligación de crear su mundo detalladamente, que no se le puede escapar ni un cabo, pero de allí a tener que poner todos esos detalles en la historia, es otra cosa. Antes de empezar a describir con pelos y señales una nave espacial por ejemplo, pregúntense si esa descripción ayuda al avance de la historia. Si la respuesta es no, entonces simplemente obvien la descripción.

Otro error común es el que todos los personajes hablen con el mismo registro de lengua. Al construir un personaje también hay que tener en cuenta su manera de hablar. Hay que cuidar mucho más este elemento si el personaje no es humano. Claro, no podemos saber cómo hablaría un extraterrestre o un gnomo por ejemplo, pero al igual que nos imaginamos su físico diferente al nuestro, debemos imaginar su manera de moverse, actuar y hablar.l.

Para mí estos elementos son los que me guían al escribir una reseña. Si señalo algo que me parece erróneo, no es con ganas de humillar al escritor, sino con el objetivo de que en su próxima obra se supere a sí mismo. Porque les debo confesar que si un libro me parece malo, simplemente no lo reseño, no me gusta perder el tiempo con quien se nota desde el principio, no tiene manera de superarse.

Fuente: http://amazingstoriesmag.com/2014/12/consideraciones-sobre-resenas-de-libros/

Fantasía mágica vs. Magia científica

por Miguel Esquirol
Extraido de ciencia-ficcion.com
Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
Arthur C. Clark.
Por qué hablar de fantasía en un sitio dedicado a la ciencia-ficción. Yo siempre he sido de aquellos que defienden que la ciencia-ficción es más que naves espaciales y robots. Para mi Star Wars ha sido siempre fantasía mientras que Star Trek es ciencia-ficción. De la misma manera, dentro del género fantástico, género hermano de la ciencia-ficción y muchas veces ubicado en la misma sección de la librería, hay ciertos ejemplos que sin dejar fantasía se acercan más a lo científico mientras que otros se alejan por los caminos de lo fantástico.
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS es quizás el ejemplo más clásico de una novela puramente fantástica, género que hoy en día parece poblado por caballeros medievales y vampiros adolescentes. En EL SEÑOR DE LOS ANILLOS la fantasía, lo mágico, está presente siempre pero las reglas de cómo funciona nunca son explicadas. La magia de los elfos, por ejemplo, funciona en ciertas situaciones mientras que en otras se vuelve inútil. En general lo fantástico está utilizado por el autor como una herramienta narrativa, esta no puede ser tan poderosa que beneficie a los protagonistas en detrimento de la narración pero tampoco tan inútil que no resulte interesante. Lo mismo pasa con la mayor parte de las obras del género fantástico: quien controla la magia, su alcance, su poder y conoce sus reglas es únicamente el autor. La habilidad de éste permitirá que el libro sea más o menos creíble. Para mi este género podría caracterizarse comoFantasía Mágica.
Como lector de ciencia-ficción, la Fantasía Mágica en muchas ocasiones me parece demasiado fácil. Sin saber las reglas, es fácil pensar que todo puede ser solucionado con magia y en muchas ocasiones ésta solo está presente para maravillarnos. Como el mago de circo que con espejos y humo nos muestra cosas imposibles.
Un culpable de esto es un autor, que por otro lado admiro. En prácticamente la totalidad de las novelas de Neil Gaiman, un personaje normal se topa por sorpresa con un universo fantástico. Los personajes sacan conejos de los sombreros, hablan palabras en idiomas extraños y hacen gestos con las manos y esto soluciona (o causa) problemas. Como lector nos quedamos tan en las sombras como el propio personaje sin entender lo que ha ocurrido y sospechando que detrás del telón del fondo hay un segundo conejo y un espejo. Esto no quita sus novelas sean entretenidas y en ocasiones verdaderamente maestras como SANDMAN o AMERICAN GODS.
En el otro extremo de lo fantástico está la Magia Científica y aunque se que este término escandalizará a muchos, es sólo la forma para explicar la diferencia de estos dos géneros. En este estilo de libros la magia tiene un conjunto de reglas. Hay una explicación de porqué las cosas funcionan y un intento de racionalizar lo mágico. Una vez planteado el presupuesto de que el mundo mágico existe todo lo que viene a continuación es únicamente la extrapolación de sus reglas al servicio de la narración.
Quizás la explicación más básica de este género está en Harry Potter. En esta serie, los jóvenes magos aprenden magia, memorizan y practican los hechizos y entienden las reglas de cómo funciona la magia. Este aprendizaje los acompaña a lo largo de la serie sin traicionar las reglas de juego establecidas por la autora. Los hechizos se repiten con igual resultado (¿no es eso un elemento del método científico?) y la lógica se mantiene más o menos firme a lo largo de toda la obra. (no entremos ahora dentro las varias inconsistencias presentes en esta serie).
Al igual que una novela de ciencia-ficción, en que la parte científica, si bien imposible, tiene una explicación y una lógica, la magia puede seguir estas mismas reglas abriendo un universo coherente donde toda la acción ocurre.
De esta forma no sólo es el escritor el que tiene todas las cartas bajo la manga y nos sorprende con juegos de espejos, sino que como lectores nos encontramos al mismo nivel que los protagonistas y podemos participar de la narración de una forma más activa y racional.
Dos Series.
Ahora quiero hablar de dos series que a mi parecer pertenecen al género de la magia científica.
El primero es Dresden Files del autor americano Jim Butcher. Esta serie de 15 libros sigue las aventuras de un detective y mago en Chicago y su lucha contra todo tipo de seres fantásticos, desde monstruos y otros hechiceros, pasando por zombies, hadas hasta hombres lobo y vampiros. En esta serie las reglas de la magia son claras, los hechizos bien explicados y las razones detrás de todo no están ocultas a los lectores sino planteadas dentro de su propio universo coherente. Por ejemplo, la magia no funciona bien cerca de la tecnología por lo que el protagonista vive en un sótano sin agua caliente ni electricidad y se las tiene que apañar con eso. Por otro lado, el protagonista es cínico y carismático y sus historias muy divertidas en general siguen las mismas líneas que las novelas de detectives.
La otra serie de la que quiero hablar es: The Laundry Files del escritor británico de ciencia-ficción Charles Strosss ganador de premios Locus y Hugo. Esta serie sigue la vida un empleado de una agencia del gobierno británico. Su trabajo es de técnico informático realizando el mantenimiento de ordenadores dentro la oficina. El departamento donde trabaja es una rama escondida del gobierno similar a el MI5 pero dedicada a tratar con amenazas de lo oculto: Demonios, hechiceros y seres salidos de los libros de Lovecraft. En su universo la magia no es más que una rama avanzada de la matemática. Ciertas ecuaciones matemáticas sirven para invocar demonios o para comunicarse con los muertos. Por lo tanto, máquinas que se dedican a realizar este tipo de cálculos, como un ordenador o un teléfono inteligente, pueden son utilizadas con similares objetivos y de una forma más efectiva.
El protagonista, un geek clásico dedicado a arreglar ordenadores y a luchar contra la burocracia de una agencia gubernamental, poco a poco va realizando pequeñas misiones y enfrentándose a seres ocultos y amenazas extra-dimensionales. La serie de libros es divertida y fácil de leer, pero mantiene ciertas reglas científicas que no se rompen a lo largo de toda la serie.

El acoso en los juegos electrónicos

Hoy en día la literatura se relaciona con los juegos electrónicos, ya sea la literatura posibilitando el surgimiento de juegos, o los juegos inspirando a los escritores en la elaboración de sus obras. Tanya Tinjala, escritora peruana, analiza sobre el acoso sexual a las mujeres en el ámbito de los juegos electrónicos y los grupos que se configuran. 

 

¿Qué está pasando? Yo así no juego: En Apoyo a Brianna Wu y otras mujeres acosadas y amenazadas en la industria del juego 


Por: Tanya Tynjala

Como ya saben de cuando en cuando tomo uno de los artículos en inglés y hablo sobre él. Eso lo hago sobre todo cuando me parece que el tema es de interés general y este es el caso.

No formo parte de ningún famdom de juegos, porque la verdad es que no soy muy de seguir un juego, la verdad es que pronto me aburro. Sin embargo por algunos amigos sé que es un fandom muy activo, casi una tribu (o tribus, porque a cada juego le corresponde su propia tribu), no me extraña pues que escritores como Scott Lynch, Hannu Rajaniemi y Elizabeth Bear hayan confesado en una mesa redonda tener como característica ser primero fanáticos de los juegos antes de pasar a la literatura.

En los Estados Unidos ha aparecido un movimiento en línea denominado Gamer Gate quien dice estar interesado en promover la ética en el periodismo especializado (sí, al parecer hay periodismo especializado en juegos de computadora) y en preservar el anonimato del jugador. Hasta allí todo bien. El problema es que las intenciones de ese grupo no son del todo claras (por lo menos para mí, quizá otra persona más metida en este fandom lo entiende mejor) y hasta ahora lo único que al parecer ha logrado es hacer sentir mal a las mujeres pertenecientes a este fandom atacándolas de la peor manera. Lo ha hecho con Leigh Alexander, editora de Gamasutra, por escribir un artículo en el cual ella afirma que el fandom está evolucionando al incluir nuevas audiencias y que el “gamer” tradicional se limita a ser solo un grupo de jovencitos furiosos a causa de las hormonas en movimiento. Lo ha hecho con Zoe Quinn , diciendo que su juego no es en realidad un juego (¿) y metiéndose inclusive con su vida sexual, y por supuesto lo ha hecho también con alguien de la familia de Amazing Stories, Brianna Wu y su juego Revolution 60.

Lo dije con el artículo que escribí sobre acoso sexual en las convenciones y lo digo ahora: no deja de asombrarme cómo grupos que al principio fueron alternativos y de vanguardia se acomodan tan bien al pensamiento tradicionalista. Fuera de que puedo suponer que al principio el fandom de los juegos era mayoritariamente adolescentes “masculinos” que ya creciditos quieren mantener las cosas “en su lugar”, lo que no me cabe en la cabeza es tratar de una manera tan baja a las mujeres. He leído algunos de los comentarios a estos escándalos y son asquerosos. A una persona que pregunta si se corre el riesgo de deprimir con los ataques a Zoe Quinn hasta el punto de querer suicidarse, uno de estos “caballeros” contesta: “Perfecto”. A Brianna le dijeron que la iban a violar e inclusive hicieron pública su dirección, por lo cual ella y su esposo (Frank Wu, quien ha hecho muchos dibujos para Amazing Stories) tuvieron que dejar su casa en medio de la noche.

Yo creo que estas personas se olvidan que la mayor característica del juego es que no es nada serio y por eso sirve para divertirse. Tratar de poner normas de cómo deben ser los juegos y decidir que los desarrollados por mujeres no son realmente juegos me suena contradictorio. Y es que se están tomando las cosas tan en serio que prácticamente pareciera una de esas religiones fundamentalistas que pone precio a la cabeza de aquellos que se atrevan a salirse de las sagradas normas.
No es solo porque soy feminista que escribo esta nota, igual que Steve no solo escribió la suya porque Brianna es su amiga, es que no podemos permitir que estas cosas sucedan. Pareciera ser que en parte se debe a que la gente pierde la noción de que está hablando de verdaderos seres humanos cuando escriben en línea, ponen los que se les viene en gana sin pensar en las consecuencias. Lo siento pero eso para mí no es libertad de expresión, simplemente NADIE tiene derecho de decir las cosas que les han dicho a esas mujeres.

Es por eso que yo también me uno al movimiento de apoyo a Brianna, Zoe y todas las otras víctimas de Gamer Gate que Amazing Stories ha empezado (Pueden leer la editorial de Steve Davidson aquí) denunciando los atropellos de ese grupúsculo. Creo que como dice Steve no debemos tolerar ese tipo de comentarios en la red pues no hay escusa para ellos. No importa cuál sea la lucha, justa o no, NADA disculpa el uso de amenazas contra la vida de una persona. Si una amenaza así en la vida real puede ser llevada a una corte, ¿acaso una amenaza virtual es menos? Insultar a alguien diciéndole que la van a golpear o pero aún violar es tan violento verbalmente como virtualmente. La gente tiene el derecho de estar en desacuerdo con algo, pero no tiene derecho a decir lo que le da la gana, eso no es libertad de expresión.

Para terminar quería anunciarles que en apoyo a Brianna, su juego Revolution 60 se ha convertido en el juego oficial de Amazing Stories. Pueden verlo en este link.

FUENTE: http://amazingstoriesmag.com/2014/11/que-esta-pasando-yo-asi-no-juego-en-apoyo-brianna-wu-y-otras-mujeres-acosadas-y-amenazadas-en-la-industria-del-juego/